viernes, 1 de abril de 2016




(…). Muchas veces lo intenté, Allah es mi testigo, intenté  escribirle, quise pedirle  perdón   por haberle fallado, quise decirle cuanto  lo necesitaba;  rogarle que me aceptara a su lado, quise  mandarle cartas de amor, y  al final no  pude. Otras veces, por el altísimo lo juro,  también intenté escribir  cartas de olvido, pero ni unas  ni otras logré enviar jamás.
Ojalá pudiera volver a hacerlo todo otra vez, ojalá pudiera contenerme.

                                                                          (Del diario de Kala  Abaid, que nunca nadie se atrevió a  leer)